Actualidad Redacción I24 20 de agosto de 2026

Después de casi una década, una familia de Río Gallegos encendió por primera vez el gas natural en su casa

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Después de ocho o nueve años de espera, reuniones y gestiones que no lograban avanzar, Romina Mollo y su familia finalmente pudieron encender por primera vez una hornalla de su vivienda con gas natural. El momento ocurrió en el barrio Julieta Nueva Esperanza de Río Gallegos y contó con la presencia del gobernador Claudio Vidal.

La conexión domiciliaria fue realizada por Distrigas, la empresa estatal de Santa Cruz, como parte de las obras destinadas a extender el servicio de gas a las familias del sector. Para Romina, que durante años había escuchado hablar de proyectos y planos sin que la obra se concretara, ver los caños instalados fue la primera señal de que esta vez la espera llegaba a su fin.

“Yo hasta que no vi los caños no creía. Cuando vi que los llevaron dije: ‘guau, es verdad’”, relató la vecina. Según contó, durante años los vecinos participaron de reuniones y realizaron gestiones ante distintos organismos para conseguir el servicio.

La falta de gas natural obligaba a la familia a depender principalmente de artefactos eléctricos y gas envasado para calefaccionar el hogar, una situación especialmente compleja durante los inviernos de Río Gallegos. “Nosotros siempre estábamos con envasado. Ahora vamos a estar bien”, expresó Romina.

La nueva conexión también representa un alivio para la familia frente a los cortes de energía, ya que gran parte de la calefacción dependía de la electricidad. Además, la vecina destacó el impacto que tendrá el servicio en su hijo pequeño, quien suele atravesar cuadros de resfrío y tos durante los meses más fríos.

La visita de Claudio Vidal

Romina reconoció que tampoco esperaba recibir al gobernador en su vivienda. “No pensé que iba a venir el gobernador”, admitió, y valoró su presencia durante un momento que consideró significativo para toda la familia.

“El Estado sí. Por lo menos acá cumplió con lo que había dicho”, sostuvo la vecina, quien también expresó su deseo de que las demás familias del barrio puedan completar sus conexiones.

La llegada del gas natural representa para los vecinos mucho más que una obra de infraestructura: implica contar con una fuente de calefacción más adecuada para enfrentar las bajas temperaturas y mejorar las condiciones de vida dentro de los hogares.

“Es necesario, más acá en Río Gallegos, porque hace mucho frío”, resumió Romina.

Después de casi una década de espera, esta vez la promesa se convirtió en una conexión concreta. Los caños llegaron, el gas comenzó a circular y una familia del barrio Julieta Nueva Esperanza pudo encender, por primera vez, la hornalla de su casa.