La NASA y el MIT estudian cómo diseñar hogares en el espacio para que los humanos también puedan ser felices
La exploración espacial empieza a plantear un desafío que va mucho más allá de sobrevivir: cómo lograr que los seres humanos puedan vivir, sentirse bien y mantener vínculos saludables lejos de la Tierra. Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), con financiamiento parcial de la NASA, trabajan en nuevas formas de diseñar hábitats espaciales que contemplen el bienestar psicológico y emocional de sus habitantes.
El estudio, publicado en la revista científica npj Microgravity, analiza cómo las características de los ambientes pueden influir en el comportamiento, el estrés, el descanso y las relaciones sociales. La investigación parte de una realidad: los astronautas deben permanecer durante largos períodos en espacios reducidos, aislados y sometidos a condiciones extremas.
Del desafío de sobrevivir al objetivo de vivir bien
Durante décadas, el diseño de las naves y estaciones espaciales estuvo centrado principalmente en garantizar la supervivencia. Sin embargo, los futuros proyectos de exploración de larga duración, especialmente aquellos que contemplan permanencias en la Luna o Marte, obligan a pensar en otro tipo de necesidades.
Mich Lin, investigadora del MIT y líder del estudio, sostiene que los avances permitieron superar la idea del astronauta encerrado en un espacio mínimo y que ahora es necesario incorporar factores relacionados con la salud, el bienestar y la productividad de las tripulaciones.
Los especialistas analizaron investigaciones previas y entrevistaron a expertos para identificar de qué manera elementos como la iluminación, la distribución de los espacios, la privacidad y las áreas comunes pueden modificar las experiencias de quienes viven en ambientes aislados.