El Niño toma fuerza y Argentina se prepara para una primavera con lluvias y eventos extremos
El calentamiento del océano Pacífico ecuatorial consolida el regreso del fenómeno climático. Los especialistas advierten que su intensidad podría aumentar durante los próximos meses y modificar el comportamiento habitual de las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del país.
El fenómeno de El Niño comenzó a ganar fuerza y mantiene en alerta a los organismos meteorológicos por su posible impacto sobre el clima argentino durante los próximos meses. El calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial ya presenta características compatibles con una fase cálida del ENOS, mientras que los modelos anticipan que podría intensificarse durante la primavera.
De acuerdo con el último seguimiento del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial se encuentran por encima de los valores normales en prácticamente toda la región, con los mayores registros cerca de las costas de Sudamérica. Además, los vientos alisios se encuentran debilitados, otro de los indicadores asociados al desarrollo de El Niño.
Un fenómeno que puede modificar el clima
El Niño es un fenómeno natural que se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan por encima de lo habitual. Ese cambio modifica la circulación de la atmósfera y puede alterar los patrones de precipitaciones y temperaturas a miles de kilómetros de distancia.
Para el trimestre julio-agosto-septiembre, el SMN estimó una probabilidad cercana al 100% de que continúe la fase de El Niño. Las proyecciones más recientes también apuntan a una posible intensificación durante la primavera y el comienzo del verano.
Más lluvias y tormentas en varias zonas
En Argentina, uno de los principales efectos asociados a El Niño suele ser un incremento de las precipitaciones en sectores del centro y norte del país, especialmente durante la primavera y el verano. Esto puede favorecer episodios de lluvias abundantes, tormentas fuertes y, en determinadas circunstancias, inundaciones y crecidas de ríos.
Sin embargo, los especialistas remarcan que El Niño no significa que vaya a llover de manera permanente ni que todos los sectores del país tendrán el mismo comportamiento. La influencia del fenómeno varía según la región y se combina con otros factores atmosféricos y oceánicos.
El escenario que se viene
Las últimas proyecciones internacionales aumentaron la preocupación por la intensidad que podría alcanzar el fenómeno. Una actualización difundida este jueves señala una elevada probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante la primavera de 2026.
En este contexto, Argentina podría atravesar una primavera y un verano con mayor frecuencia de precipitaciones intensas, tormentas y otros eventos meteorológicos extremos en distintas zonas, aunque el impacto concreto dependerá de la evolución del fenómeno y de las condiciones regionales.
Por eso, los organismos meteorológicos mantienen un seguimiento permanente de la temperatura del Pacífico y de los principales indicadores atmosféricos. La evolución de El Niño será clave para anticipar cómo se comportará el clima argentino durante el cierre de 2026 y el comienzo de 2027.