Por: SS12 de agosto de 2026

Nuevo mapa sísmico: el Sur de la provincia de Mendoza presenta peligrosidad más baja

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) divide el territorio argentino en cinco categorías, que van desde la Zona 0, de peligrosidad muy reducida, hasta la Zona 4, de peligrosidad muy elevada. Entre ambas aparecen las zonas 1, 2 y 3, correspondientes a niveles reducido, moderado y elevado, respectivamente.

En Mendoza, la situación más comprometida se registra principalmente en el norte. Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Maipú y otros sectores del área metropolitana se encuentran dentro de la franja de mayor peligrosidad, vinculada geológicamente con el sur de San Juan y la intensa actividad tectónica asociada a la Cordillera de los Andes.

A medida que se avanza hacia el centro provincial aparece la Zona 3, donde la peligrosidad continúa siendo elevada pero se encuentra un escalón por debajo de la máxima categoría. El cambio se hace más evidente hacia el sur y sudeste de Mendoza, donde el mapa muestra una disminución progresiva de la amenaza sísmica.

En ese contexto aparece el sur provincial, con una situación diferente a la del Gran Mendoza. El departamento se ubica en una región de menor peligrosidad relativa respecto del norte provincial y forma parte de esa transición hacia niveles que también aparecen en áreas vecinas de San Luis y La Pampa.

Esto no significa que la zona esté libre de sismos, sino que la probabilidad y las características de los movimientos esperables son diferentes a las de las zonas mendocinas de máxima peligrosidad.

De hecho, el sur provincial registra periódicamente movimientos sísmicos. La diferencia que muestra el mapa debe interpretarse, por lo tanto, en términos comparativos: San Rafael tiene una exposición menor que el norte mendocino, pero continúa dentro de una región donde la prevención sísmica resulta necesaria.

El mapa también sirve para recordar que peligrosidad y riesgo no son exactamente lo mismo. La primera está relacionada con la posibilidad de que se produzcan movimientos y con la intensidad que puede alcanzar el suelo, mientras que el riesgo también depende de factores como las construcciones, la población y su vulnerabilidad.

Por eso, aun en zonas de menor peligrosidad, las normas sismorresistentes y las medidas de prevención siguen siendo fundamentales.