Actualidad I24 23 de julio de 2026

Las tres tendencias del cibercrimen que crecieron en 2026 y amenazan la seguridad informática en 2027

El avance de la inteligencia artificial y la automatización cambió por completo el escenario digital durante 2026. Si bien estas tecnologías impulsaron nuevas oportunidades para empresas y usuarios, también fueron aprovechadas por los ciberdelincuentes para lanzar ataques más rápidos, sofisticados y difíciles de detectar.

Especialistas en ciberseguridad advierten que tres tendencias se consolidaron durante el último año y marcarán el panorama de amenazas en 2027: el uso ofensivo de la inteligencia artificial, la evolución del ransomware y la implementación de nuevas regulaciones para controlar el uso de estas tecnologías. 

La inteligencia artificial facilita los ciberataques

La primera gran tendencia es el uso de la inteligencia artificial como herramienta para cometer delitos informáticos. Los modelos generativos ya no solo sirven para crear textos o imágenes, sino que también permiten desarrollar campañas de phishing mucho más convincentes, generar audios y videos falsos (deepfakes) y automatizar ataques con una mínima intervención humana.

Según explicó Mario Micucci, especialista en ciberseguridad de ESET, la disponibilidad de estas herramientas redujo considerablemente las barreras para ingresar al cibercrimen. Incluso personas con pocos conocimientos técnicos pueden organizar ataques complejos utilizando plataformas de IA.

Además, los llamados agentes autónomos pueden identificar vulnerabilidades, analizar sistemas, ejecutar ataques y modificar sus estrategias automáticamente para evitar ser detectados, aumentando la eficacia de las operaciones criminales. 

El ransomware se vuelve cada vez más sofisticado

Otra amenaza que seguirá creciendo es el ransomware, un tipo de malware que secuestra la información de una empresa o usuario y exige un pago para devolver el acceso.

Durante 2026 los grupos criminales perfeccionaron este método mediante el modelo conocido como Ransomware-as-a-Service (RaaS), que permite alquilar herramientas de ataque a otros delincuentes.

Ahora los extorsionadores no solo cifran los archivos: también roban información confidencial, amenazan con publicarla en Internet, presionan a clientes de las empresas afectadas e incluso utilizan inteligencia artificial para negociar los rescates y aumentar la presión psicológica sobre las víctimas.

Los expertos creen que este modelo continuará expandiéndose en 2027, con ataques más rápidos, automatizados y difíciles de rastrear. 

Más controles y nuevas regulaciones

La tercera tendencia está relacionada con el fortalecimiento de las regulaciones sobre inteligencia artificial.

Normativas como la Ley de IA de la Unión Europea (AI Act) comienzan a establecer obligaciones para las empresas que desarrollan o utilizan sistemas de inteligencia artificial, especialmente aquellos considerados de alto riesgo.

Entre las medidas previstas figuran el etiquetado de contenidos generados por IA, la trazabilidad de imágenes y videos sintéticos, auditorías a proveedores y mayores controles sobre herramientas utilizadas en infraestructura crítica, biometría y decisiones automatizadas.

Las empresas también deberán reforzar la supervisión humana, documentar el funcionamiento de sus sistemas y preparar protocolos para responder ante incidentes relacionados con inteligencia artificial. 

Un desafío permanente

Los especialistas coinciden en que la combinación entre inteligencia artificial, automatización y nuevas formas de ciberdelito obliga a cambiar la manera de abordar la seguridad informática.

Más allá de incorporar nuevas tecnologías de protección, consideran indispensable capacitar a los usuarios, fortalecer los protocolos de respuesta y desarrollar estrategias de prevención que permitan adaptarse a un escenario donde las amenazas evolucionan de forma constante. Como concluyen los expertos, la seguridad informática dejó de ser un objetivo puntual para convertirse en un proceso continuo de adaptación frente a riesgos cada vez más complejos.