Por: SS28 de junio de 2026

Hallan en Santa Cruz una planta fósil de 150 millones de años

Científicos encontraron una nueva especie de conífera en el Macizo del Deseado. Su conservación es tan perfecta que parece de vidrio y permite ver el interior de sus hojas en 3D.

La provincia de Santa Cruz vuelve a posicionarse en los ojos de la ciencia mundial tras un descubrimiento paleontológico sin precedentes en la región. Investigadores hallaron en el Macizo del Deseado una nueva especie de "superfósil" jurásico: una planta con una antigüedad de 150 millones de años preservada de forma tan perfecta que aún es posible observar sus células a nivel microscópico, un fenómeno extremadamente raro en la paleontología.

La nueva especie fue bautizada como Austrohamia vitrea. El término vitrea ("de vidrio" en latín) hace honor a la apariencia translúcida de sus hojas y ramas. Estas quedaron atrapadas en rocas ricas en sílice, lo que permite observar su anatomía interna en tres dimensiones, casi como si estuvieran exhibidas en una vitrina natural.

El hallazgo destaca por lo que los expertos denominan una "preservación excepcional". Alejandro Molano, investigador del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) y primer autor del estudio, explicó el proceso que hizo posible esta "magia" temporal:

"Lo especial del sitio es que se trata de antiguos ambientes del Jurásico asociados a aguas termales. En estos lugares, el agua rica en sílice circulaba por el sistema y precipitaba muy rápidamente. Esa sílice fue reemplazando los tejidos originales de la planta a escala celular, casi como si hubiera hecho un molde mineral muy detallado".

Gracias a la velocidad de este proceso químico, los científicos pudieron identificar tejidos internos, canales de resina, tejido vascular y estomas (las células que regulan el intercambio de gases). "Fue entonces cuando pudimos reconocer que correspondían al género Austrohamia, pero tenían una combinación de características que no coincidía con ninguna especie conocida hasta el momento", añadió Molano.


Este descubrimiento no solo aporta una nueva especie al registro fósil, sino que funciona como una máquina del tiempo para entender cómo era nuestro suelo santacruceño hace 150 millones de años. Lejos del paisaje árido y ventoso que caracteriza a la zona hoy en día, el Macizo del Deseado era entonces un entorno de intensa actividad volcánica, sistemas geotérmicos y cuerpos de agua.

En ese ecosistema, la Austrohamia vitrea convivió con los grandes dinosaurios de la Patagonia, rodeada de una densa vegetación de helechos, hongos y microorganismos.

El investigador del MEF remarcó la importancia de este hallazgo para comprender el pasado de la región, invitando a mirar más allá de los grandes reptiles: "Estudiar fósiles vegetales no es estudiar algo secundario; es reconstruir el escenario donde ocurría la vida", concluyó Molano.