De cartonear en Villa Fiorito a cumplir el sueño mundialista: la historia de Facundo Medina
La convocatoria de Facundo Medina para integrar la lista de la Selección Argentina que disputará el Mundial 2026 es mucho más que un logro deportivo. Detrás de su presente en el fútbol europeo se esconde una historia marcada por el sacrificio, el esfuerzo familiar y la perseverancia.
Nacido en Villa Fiorito, el mismo barrio que vio crecer a Diego Maradona, Medina atravesó una infancia humilde. Antes de dedicarse por completo al fútbol, ayudaba a su familia trabajando como cartonero junto a sus tíos. Durante años recorrió las calles del barrio empujando un carrito para colaborar con la economía del hogar, una actividad que realizó hasta los 12 o 13 años, cuando ingresó a la pensión de River Plate.
Su formación futbolística comenzó en las divisiones inferiores del club de Núñez. Aunque no logró debutar oficialmente en Primera División con River, continuó persiguiendo su objetivo y encontró una oportunidad en Talleres de Córdoba, donde empezó a mostrar todo su potencial como defensor.
El salto definitivo llegó en 2020, cuando fue transferido al fútbol francés. En el Racing Club de Lens se consolidó como una de las figuras del equipo y acumuló una importante cantidad de partidos en la élite europea. Más tarde pasó al Olympique de Marsella, donde siguió sumando experiencia y protagonismo.
Su crecimiento también tuvo impacto en la Selección Argentina. Tras destacarse en los seleccionados juveniles, debutó con la Mayor en 2020 y fue ganando terreno hasta convertirse en una alternativa valorada por Lionel Scaloni gracias a su versatilidad para desempeñarse tanto como marcador central como lateral izquierdo.
Hoy, con un lugar entre los convocados para la Copa del Mundo, Medina corona un recorrido que comenzó en las calles de Villa Fiorito. De empujar un carro para ayudar a su familia a representar al país en la máxima cita del fútbol, su historia se transformó en un ejemplo de superación y perseverancia.