Gran Bretaña autorizó realizar perforaciones en busca de diamantes y oro en Malvinas.
A 44 años de Malvinas, la administración británica en las islas autorizó a la empresa Warrah Resources Limited a desarrollar una campaña de exploración que incluye al menos 27 perforaciones en la zona de Goose Green, ubicada a unos 80 kilómetros de Puerto Argentino, con un cronograma estimado de ocho meses. El objetivo es detectar la presencia de diamantes en el subsuelo insular mediante la extracción y análisis de muestras geológicas.
Mediante una perforadora de superficie, se permitirá obtener muestras que serán analizadas para determinar la presencia de minerales valiosos.
El proyecto cuenta con el aval de las autoridades coloniales, que consideraron que su impacto ambiental sería gestionable, por lo que no exigieron estudios adicionales de fondo más allá del plan presentado por la empresa. La exploración ilegal se inserta en una lógica económica consolidada desde la pesca, que constituye el pilar extractivista; mediante la entrega de licencias a flotas internacionales que generan ingresos millonarios para el gobierno británico. Argentina rechaza estas licencias por considerarlas ilegales en un territorio en disputa y sostiene que implican una apropiación unilateral de recursos marítimos.
La incorporación de la minería introduce, un cambio cualitativo: a diferencia de las actividades que se concentran en el mar circundante, la búsqueda de diamantes implica intervenir directamente el subsuelo de las islas, extendiendo la explotación a todas las dimensiones del territorio. De este modo, pesca, hidrocarburos y minerales comienzan a integrarse en el mismo modelo extractivista.
Desde la Cancillería Argentina se ha rechazado este tipo de iniciativas, señalando que la concesión de licencias para explorar y explotar recursos, constituye una actividad violatoria a la soberanía y contraria a las resoluciones de Naciones Unidas.
Aún así, la autorización de perforaciones confirma que los diamantes dejaron de ser una hipótesis geológica para convertirse en un objetivo concreto. Su explotación no sólo amplía el horizonte económico del enclave británico, sino que también consolida un esquema de extracción múltiple que profundiza la disputa por el control de recursos estratégicos en Malvinas.