El Vaticano rechaza las “guerras preventivas” en medio del conflicto con Irán
En el marco de la escalada militar en Irán, la postura de la Iglesia católica frente a las denominadas “guerras preventivas” volvió a cobrar relevancia. Tanto el actual pontífice León XIV como su antecesor Francisco han expresado reiteradamente su rechazo a este tipo de acciones militares, al considerar que suelen basarse en argumentos frágiles y que, en muchos casos, generan consecuencias más graves que los problemas que intentan evitar.
Tras el inicio de la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, el Vaticano llamó a frenar la escalada de violencia y a priorizar el diálogo entre las naciones. En ese contexto, León XIV exhortó a los líderes mundiales a evitar que el conflicto se convierta en una “vorágine imparable”, remarcando que la paz no puede construirse mediante amenazas o el uso de armas.
Desde la Santa Sede también advirtieron sobre los riesgos de justificar intervenciones militares bajo el argumento de la prevención. En documentos recientes y en la encíclica Fratelli Tutti, Francisco señaló que muchas guerras se han presentado como defensivas o humanitarias, aunque en la práctica terminan agravando los conflictos y provocando graves consecuencias humanitarias, especialmente ante el desarrollo de armamentos de gran poder destructivo.
La doctrina de la Iglesia reconoce el derecho a la legítima defensa bajo condiciones muy estrictas, pero insiste en que la guerra debe ser el último recurso y solo cuando exista una amenaza real e inminente. En medio de la tensión en Medio Oriente, el Vaticano reiteró que la diplomacia, el diálogo y los acuerdos internacionales continúan siendo el camino más eficaz para evitar una escalada bélica con consecuencias imprevisibles.