La guerra en Medio Oriente genera preocupación en China por su vínculo estratégico con Irán
La escalada del conflicto en Medio Oriente genera preocupación en China debido a su estrecha relación económica y energética con Irán. El gigante asiático mantiene con Teherán una asociación estratégica clave para su proyección geopolítica y para garantizar el suministro de petróleo, en un contexto internacional marcado por la tensión tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
La relación entre ambos países se sustenta principalmente en el comercio energético. China es el principal comprador de petróleo iraní, mientras que cerca del 80% de las exportaciones de crudo de Irán tienen como destino el mercado chino. Además, en 2021 ambos gobiernos firmaron un acuerdo de cooperación estratégica por 25 años que contempla inversiones chinas en energía, infraestructura, transporte y telecomunicaciones, en el marco del proyecto global conocido como la Nueva Ruta de la Seda.
Analistas advierten que una desestabilización prolongada en Irán podría afectar los intereses económicos y logísticos de China en Eurasia, aunque descartan una intervención directa de Beijing en el conflicto. El gobierno de Xi Jinping busca mantener una posición diplomática basada en la defensa de la soberanía estatal y la no intervención, mientras procura preservar su influencia en la región y sostener el equilibrio de sus relaciones con otros actores clave de Medio Oriente.