Actualidad I24 30 de noviembre de 2025

Día contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria: cuando las redes convierten el cuerpo en una batalla

En el Día contra los TCA, alertan por el impacto de redes y mandatos estéticos en jóvenes y llaman a pedir ayuda a tiempo y acompañar sin juzgar.

En el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria TCA, hay un alerta que no se puede eludir: los jóvenes están atravesando una relación cada vez más dolorosa con su imagen corporal. Un estudio del Departamento de Dietética de la Facultad de Salud Pública de Bytom reveló que el 47% de las personas entre 16 y 25 años presenta riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.


La investigación muestra que el uso intensivo de redes sociales y la exposición a modelos corporales irreales están directamente vinculados con el aumento de la insatisfacción corporal y la adopción de comportamientos alimentarios nocivos.

La presión estética dejó de ser algo esporádico

Hoy sucede cada vez que se abre una app, cada vez que se scrollea, cada vez que se sube una foto. Los cuerpos se comparan, se califican, se exponen. Y ese espejo digital, lejos de ser neutral, está diseñado para amplificar lo que duele. Los TCA aparecen muchas veces como intentos desesperados por recuperar un sentido de control sobre el cuerpo y la propia vida. Cuando el afuera exige perfección, la persona siente que nunca alcanza, y ese vacío puede transformarse en sufrimiento profundo.

Este contexto no solo afecta la autoestima: puede influir en la relación con la comida, el ejercicio y el propio cuerpo. Saltarse comidas, comer en secreto, contar calorías de manera obsesiva, entrenar compulsivamente o evitar situaciones sociales donde haya comida son algunas de las señales de alarma que familiares, docentes y amistades deben observar.

 Los TCA no son una etapa ni una elección: son enfermedades serias que requieren atención clínica y acompañamiento emocional.


Desde la perspectiva nutricional, la intervención temprana es clave


El objetivo no es solo recuperar el peso o modificar la alimentación. Es reconstruir una relación segura con el cuerpo, con la comida y consigo mismo. Y eso requiere tiempo, contención y un entorno que acompañe sin juzgar. La prevención empieza por cambiar la conversación: dejar de hablar del cuerpo como una medida de valor personal, cuestionar los mensajes que asocian belleza con delgadez o musculatura extrema, y promover entornos donde la diversidad corporal sea respetada y visible. También es necesario revisar cómo usamos las redes: hacer pausas, aprender a distinguir lo real de lo construido, y recordar que una imagen no revela la vida completa de nadie.
 
Nadie debería sentirse en guerra con su propio cuerpo. En este día, el mensaje central es simple, pero urgente: pedir ayuda está bien, acompañar salva, escuchar sin juzgar puede cambiar una vida.